"Las empresas roban nuestras tierras"

30/04/2012

Janet mary Akiteng y Peter Baleke Kayiira son dos activistas ugandeses que nos acompañaron en la semana de actividades organizadas en el marco de la semana de la lucha campesina que llevamos a cabo desde Veterinarios sin Fronteras. Tuvimos la oportunidad de escuchar en primera persona el testigo de dos ugandeses que han vivido el desalojo de sus tierras. El Periodico Diagonal se hace eco de la llegada de los ugandeses y publica la siguiente entrevista

Diagonal // María José Esteso Poves.  El 17 de abril se celebró el Día Internacional de las Luchas Campesinas. Ese aniversario recuerda la matanza de 19 dirigentes campesinos del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil que en 1996 fueron masacrados por la policía en connivencia con los terratenientes de la región de Eldorado dos Carajás, en la región del Pará. Ese día 1.500 mujeres y hombres se movilizaron en la zona para exigir su derecho a la tierra.

Hoy esa lucha se extiende a otro continente, África. El acaparamiento de tierras por parte de multinacionales, fondos de inversión y países ricos que compran inmensas extensiones de tierra cultivable a los gobiernos africanos, está llevando el hambre a numerosas regiones de este continente rico en recursos naturales.

El 15 de febrero la ONU hizo un llamamiento para tratar de paliar el hambre en la zona africana de El Sahel. Jossette Sheeran, responsable del Programa Mundial de Alimentos (PMA) dijo: “Esta sequía devastadora está amenazando la seguridad alimentaria de más de diez millones de personas. Hoy un millón de niños sufren desnutrición, lo que podrá tener consecuencias devastadoras a largo plazo”. Al igual que en la anterior petición de ayuda de la Agencia de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), junio de 2011, para paliar la hambruna de 10millones de personas en el Cuerno de África, estos organismos evitan explicar las verdaderas causas del hambre.

Robo de tierras fértiles
En su informe de 2010, la FAO asegura que al menos 925 millones sufren hambruna permanente. Mientras, el Banco Mundial (BM) reconoce que 47millones de hectáreas de tierras se han vendido en todo elmundo, de las cuales 30millones corresponden a África, aunque admite que la cifra es más elevada. Asociaciones independientes como Grain, organización que trabaja respaldando la luchas campesinas a nivel internacional, o Global Land Project elevan las cifras. Se habla de hasta 227millones de hectáreas. Lamayoría de ellas han sido adquiridas por inversores en África. A esto habría que unir 400 nuevos acaparamientos tierras, según informóGrain el 26 demarzo.

La subida del precio de los alimentos, la crisis financiera y energética de 2008 han lanzado a fondos de inversión, multinacionales y países como China, India y las petromonarquías del Golfo al acaparamiento de tierras, en connivencia con los gobiernos africanos, para producir biocombustibles y alimentos que se envían al extranjero para garantizar la soberanía alimentaria de estos Estados. Uganda es uno de los países más afectados. Situado en el centrooriental de África, con 32 millones de habitantes, más del 80% dependen de la tierra. Allí las multinacionales se han hecho con gran cantidad de tierras para el monocutivo de café y fruta. Mientras, la población rural ha sido desplazada de sus tierras. JanetMary AkitengOliso es una dirigente campesina que lucha por la tierra y gracias al apoyo de Veterinarios sin Fronteras ha viajado al Estado español para denunciar la situación que sufre su país.

DIAGONAL: ¿Cómo se defienden contra el expolio de sus tierras?

JANET MARY AKITENG OLISO:
Nuestra lucha es para poder cultivas nuestras tierras, nuestros alimentos y poder comer. Hace algunos años estábamos en campos de refugiados y además habíamos sufrido el robo de nuestro ganado, nuestra fuente de subsistencia. Ahora, estamos tratando de volver a cultivar la tierra con nuestras propias manos y no estamos de acuerdo con las ayudas que nos llegan de semillas mejoradas y transgénicas.

D.: ¿Que multinacionales proporcionan esas semillas?
J.M.A.O.: El presidente de Uganda, Youweri Mouseveni tiene buenas relaciones con las transnacionales, entre ellas Monsanto que está introduciendo semillas mejoradas y transgénicas [Uganda es el laboratorio de África, asegura Veterinarios Sin Fronteras]. Nos dicen que son semillas mejores y que aguantan la sequía. Pero las plantas se pudren y sus frutos son muy duros, no se pueden comer.

D.: Muchas campesinas y campesinos están perdiendo sus tierras.
J.M.A.O.: Sí. Las familias no tienen registradas sus propiedades porque la tierra pasa de padres a hijos, es  una costumbre. Aprovechándose de esta circunstancia, elGobierno vende las tierras a las multinacionales. Entonces, las familias de campesinos se ven obligados a desplazarse y son expulsadas a los suburbios de las ciudades. Los que permanecen en las zonas rurales están condenados a vivir en los márgenes de los latifundios en los bosques y montañas, en tierras no cultivables, y se convierten en mano de obra barata de esas empresas, en los terrenos que antes les pertenecían a ellos.

D.: ¿Qué multinacionales y países se han implantado en Uganda?
J.M.A.O.: Hay empresas extranjeras que se han ido haciendo con grandes extensiones de tierra que antes gestionaba la comunidad. La mayoría de estas empresas que roban nuestras tierras se dedican al monocultivo de café, fruta, azúcar de caña y té. Una de ellas es el grupo indio Maduvane que planta caña de azúcar, además de otra compañía también india, Lugasi que cultiva ese producto. Otra es la compañía inglesa Britania que compra nuestra fruta y envasa el zumo en Uganda a unos precios que no podemos pagar. También la multinacional alemana Neumann Kaffee Gruppese siembra grandes extensiones de café.

D.: ¿Cómo dan a conocer a las comunidades está situación?
J.M.A.O.: Estamos trabajando con las comunidades, informando de lo que está pasando. Visitando otras regiones aún no afectadas para que las familias empiecen a arreglar sus papeles, porquemuchas de las personas no tienen títulos de la tierra. Prevenimos a las comunidades para que vayan a registrar sus tierras. Las mujeres son las que presionan a sus maridos para que hagan los papeles, ellas saben que si les quitan las tierras los niños no podrán comer. Están destruyendo hasta los mercados locales porque no tenemos apenas alimentos que vender.

 

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